El detrás de escena del subdesarrollo

El problema detrás de la escena que nos clasifica como país subdesarrollado es la hipocresía presente en muchos de nuestros dirigentes. Ellos olvidan su principal obligación: buscar el bien común  y mejorar la vida de la gente. En cambio, sus prioridades pasan por el bien propio y, en el mejor de los casos, como consecuencia y lateralmente, el de los demás.  Todos entendemos que es bueno superarse, es lógico tener aspiraciones, es correcto, loable y admirable y tiene consecuencias favorables. Pero, pero …,  cuando la aspiración se convierte en ambición, cuando solo se pretende el poder, los intereses y el bienestar económico personal y de amigos y parientes, estamos en serios problemas. Existe una línea muy fina, tenue y engañosa entre aspiración y ambición. Es similar a la diferencia entre hacer negocios y negociados. Cuando prevalece la ambición desmedida sobre el bien común en cuestiones políticas, o lo primario es el beneficio y se olvida la prestación (negociados) mas allá de una razonable ganancia (negocio) en las transacciones de productos y servicios. Cuando de forma oculta, invisible, mentirosa o escondidas detrás de los buenos relatos hay otras intenciones, cuando se cambia graciosamente de bando sin justificación, estamos en presencia de una actitud hipócrita.

Claros ejemplos los encontramos en algunos de los discursos de la llamada casta política, en el sindicalismo, en dirigentes de las organizaciones sociales, en empresarios corruptos; amigos del poder enriquecidos con sus negociados y prebendas.

Es bueno progresar, no hay que esconderse, es importante decir y reconocer que es saludable y esperanzador que la gente mejore. Pero, sin que reine el egoísmo en oposición al patriotismo y la vocación de servicio que deberían primar ante los graves problemas políticos, sociales y económicos que nos aquejan. Hacerlo hoy cuando la gente no tiene para comer es un delito.

Debemos estar atentos cuando alentamos una parcialidad exclusivamente por lo que nos dicta el corazón, inclinándonos a proteger nuestras imágenes de “almas bellas y limpias”. Debemos complementar la pasión con las deducciones objetivas de la razón.  Defender a los pobres para que salgan de su situación es una obligación de todos, pero debe haber dos condiciones; la primera en el emisor: tener buena fe y en un segundo término en los receptores: los  mensajes que reciben deben tener un filtro racional que deje pasar únicamente las promesas posibles y reales.  

Queridos amigos los convoco a estar atentos, a mirar detrás de la escena, a descubrir los que defienden a los pobres con relatos fantasiosos maquillados de buenas intenciones pero que sólo buscan su propio beneficio. Los convoco a no quedar vulnerables al chantaje emocional provocado por discursos hipócritas. 

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Antes de terminar, no puedo dejar de considerar  e incluir en este análisis al sentir  de la gente común que absorbidos por la lucha diaria para vivir, sin tiempo, a veces sin interés, distraídos,  por miedo o cansados de oir promesas incumplidas, no participan de este tipo de disquisiciones. Son una mayoría silenciosa que ignora o no apoya lo que expusimos sin medir intencionalmente las consecuencias provocadas por su pasividad. También están aquellos que tienen otras forma de pensar;  todos tenemos el derecho de buscar bienestar con diferentes ópticas. Pero, sepamos que mantener el status cuo con inacción tiene graves consecuencias. Así también y no es un tema menor, puede suceder que uno mismo esté sesgado en sus análisis y es positivo que los que piensan diferente nos hagan ver la otra cara de la moneda; solemos estar ciegos a ver la totalidad de los problemas guiados  por las opiniones de la burbuja a la que pertenecemos.

Solo cabe agregar a mis palabras las de Noam Chomsky: 

“El propósito de la educación es mostrar a la gente como aprender por sí misma. El otro concepto de la educación es adoctrinamiento» .

No es mi intención evangelizar, adoctrinar, ser dueño de la verdad para provocar cambios radicales, no se puede ser tan iluso, pero sí quiero expresar lo que pienso. Pretendo ser una una mosca molesta que provoque reflexión e intercambio de opiniones. Es mi intención que Uds. —pacientes lectores— observen con pensamiento crítico los resultados objetivos obtenidos con el proceder de nuestra dirigencia, ellos son: “Crecientes y altos niveles de pobreza en nuestro país, evidentes e injustificados cuando tenemos un territorio donde está todo por hacer”.

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