Olimpiadas París – Fiesta Inaugural

La inauguración de los Juegos Olímpicos en París, el 26 de julio de 2024, fue un evento impresionante. Es difícil imaginar lo que debió ser estar presente en persona; sin duda, recomiendo ver la transmisión una y otra vez.

¡Chapeau, Francia!

Si alguien desea comprender y resumir el mundo occidental de hoy, creo que en las aproximadamente cuatro horas que duró el programa televisivo, Francia logró mostrarlo.

Durante nuestra juventud, imaginábamos un futuro basado en las realidades cambiantes de un presente que dejó profundas huellas en nosotros. Hoy, en la inauguración, vimos la realidad de ese futuro imaginado, y ciertamente es muy distinto a lo soñado.

A través de la grandiosidad simbólica de la ciudad de París y sus íconos culturales, pudimos observar los cambios que ha experimentado la cultura occidental. Se mostraron tanto los logros como los desafíos del mundo actual, construidos en el siglo XX y en lo que llevamos de este presente siglo.

Por un lado, se evidenció un presente en el que los valores tradicionales europeos, como los jerárquicos y aristocráticos, el espíritu colonialista y la modernidad, están en decadencia. Por otro lado, destacaron el arte, la imaginación, la grandiosidad, la tecnología, la creatividad y un mundo en evolución fruto del posmodernismo.

Más allá del magnífico espectáculo visual y sonoro, se podía percibir una mezcla de:

  • Globalización
  • Multiculturalismo
  • Tecnología
  • Diversidad
  • Inclusión y exclusión, en nuevas formas
  • El poder del dinero y su contracara como filtro clasificatorio
  • Democratización del arte
  • Inmigración y los cambios de posiciones y opiniones que genera
  • La situación de los refugiados
  • El estado del arte en música, danza, estéticas visuales y otros medios
  • La influencia de la cultura estadounidense en la vida cotidiana de Occidente
  • La amenaza del terrorismo y la presencia incómoda pero necesaria de la seguridad
  • El triunfo de Dionisio y lo dionisíaco, la vocación por el exceso
  • Igualdad de géneros

La ceremonia se dividió en 11 etapas: Encantos, Sincronicidad, Libertad, Igualdad, Fraternidad, Hermandad, Deportividad, Fiesta, Oscuridad, Solidaridad, Solemnidad y Eternidad. En cada una de estas etapas se desarrollaron desfiles, espectáculos musicales y representaciones históricas y sociales que conforman la esencia de Francia.

Estuvieron presentes:

  • El arte
  • La música
  • La moda
  • El fuego y el agua
  • La utilización del espacio público y del patrimonio cultural
  • Tradición
  • Deporte
  • Cultura
  • Danza
  • El Moulin Rouge
  • Figuras deportivas excepcionales
  • Bandas militares integradas
  • Amor, recuerdos, Céline Dion, Lady Gaga

Iconos como la Torre Eiffel, el río Sena con sus paseos en bateau, el Arco del Triunfo, los museos del Louvre y Orsay, la catedral de Notre Dame, la Ópera Garnier, la Revolución Francesa (hermandad, igualdad, fraternidad), obras de arte como la Mona Lisa, la Venus de Milo, la Victoria Alada de Samotracia, entre otros.

Se recordaron a personas y personajes como Marie Curie, Juana de Arco, María Antonieta, Simone de Beauvoir, Víctor Hugo y Los Miserables, Quasimodo y el Fantasma de la Ópera, la Mona Lisa, y un sinfín de otros referentes esenciales.

En números: 85 botes, 205 delegaciones, 6800 atletas, 6 kilómetros de recorrido, 2000 artistas, 200 días de ensayo, 1800 disfraces, 71 pantallas gigantes y 170 cámaras.

Y como público: el mundo, con su plétora de banderas de países conocidos y desconocidos.

De nuevo: ¡Chapeau, Francia!

Nota: Las hermosas fotografías fueron obtenidas de Internet en la página de CNN.

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