EL MOJÓN 34 DE LA ESTANCIA AGUARIBAY

Les comparto una historia dedicada especialmente a mis colegas agrimensores. Una profesión amada, como supe decir en algún momento: una especie de sacerdocio en cuanto nos cambia nuestra forma de ser. La vivimos en nuestras entrañas y la llevamos en nosotros para siempre.

La historia que cuento es una ficción, pero el trasfondo del problema técnico esta basado en la realidad.

Espero que la lean y la disfruten.

Teodolito a nonius Breithupt

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