Les comparto una historia dedicada especialmente a mis colegas agrimensores. Una profesión amada, como supe decir en algún momento: una especie de sacerdocio en cuanto nos cambia nuestra forma de ser. La vivimos en nuestras entrañas y la llevamos en nosotros para siempre.
La historia que cuento es una ficción, pero el trasfondo del problema técnico esta basado en la realidad.
Espero que la lean y la disfruten.
