“…ese leal amigo de mirada franca y mostacho hilarante…”

Hijo de inmigrantes vascos, médico por vocación y empecinamiento personal.
Un hombre que alcanza el más alto nivel académico sin perder la entrañable veneración
por sus orígenes y la entrega a los pacientes como eje de su vida. Lea en esta nota el
emocionado recuerdo de su maestro, el profesor Dr. Olindo Martino.
El Dr. Tomás Orduna es una persona que ha logrado el milagro de reunir el conocimiento científico sin sacrificar los valores humanitarios. Es un hecho feliz para IntraMed darnos la oportunidad de que nuestros lectores de todos los países también lo conozcan. ¡No se lo pierdan!

Dr. Tomás Orduna: jefe del servicio de Patología Regional y Medicina Tropical del Hospital Francisco Muñiz de Buenos Aires, y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (Slamvi).

El emocionado retrato de su maestro:

*IntraMed invitó al Profesor y académico de medicina, Dr. Olindo Martino, a trazar la semblanza de su discípulo, el Dr. Tomás Orduna.
 

Tomás comenzó a crecer a mi lado. Integró así el núcleo selecto que semanalmente acompañaba mis recorridas de sala, donde discutíamos hasta acaloradamente los diagnósticos. Un enfrentamiento leal donde llamativamente se destacaba la vehemencia de Tomás quien, lo recuerdo todavía hoy, llegó a discutirme cerca de tres semanas un caso atípico de paludismo procedente de Jujuy. Atributo de un excelente juicio que sondeaba en profundidad a los enfermos. Poco a poco Tomás se integró a quienes serían en definitiva mis tres dilectos discípulos – Dr. Mario Masana Wilson y la mencionada Dra. Cristina Peña – esforzados, inteligentes, comprometidos y abnegados mosqueteros de espada y guardapolvo blanco con quienes, a través de duros años de trabajo comenzaríamos a difundir la práctica de la medicina regional y tropical, lamentablemente casi olvidada tras la muerte de Salvador Mazza, Cecilio Romaña y Carlos Alvarado.
Tomás, benjamín de esos mosqueteros, fiel a su acerado designio vocacional, comenzó a trotar a mi lado. Fueron así largos años de brega en un orgulloso cabalgar por largas sendas y picadas, llanos y montañas de nuestra bella patria. Cuántos parajes olvidados de nuestro pueblo fueron visitados para comprender mejor el dolor humano. Tantos de ellos olvidados como suele olvidarse todo aquello que al ser débil o andrajoso aleja por temor al contagio. En ese ambiente de innegable tragedia sanitaria Tomás – al igual que el resto del grupo – aprendió, sintió y vivió tales realidades. Gracias a su talento personal, como a su profundo sentido societario, supo amalgamar el cabal sentido del binomio pobreza-enfermedad. Simplemente porque en él ya estaba enraizada esa nobleza profesional.
De pronto una circunstancia adversa dejó al grupo con un tremendo vacío humano. Tomás quizás fue el que más sintió ese inesperado hueco de orfandad. La trágica muerte de la Dra. Cristina Peña –hermana mayor en el afecto – fallecida en un accidente automovilístico desgarró así la moral del grupo. La cohesión de aquella sana doctrina comenzó a peligrar. Sin duda faltaba el soplo cálido de quien alentaba siempre a seguir adelante. Pero ya no estaba. Apenas el recuerdo de su sonrisa optimista.
Al poco tiempo Mario Masana dejó el hospital para dedicarse plenamente a la disciplina epidemiológica. Tomás, aunque seguía a mi lado, virtualmente quedó solo. Sin queja ni desánimo. Sin alarde ni alharaca comenzó a crecer por las suyas, disciplinado, dúctil, tozudo como siempre, trabajador incansable. Pero fiel a nuestro credo. Fue así mi discípulo predilecto. Publicamos juntos. Viajamos juntos. Representamos a la ciencia médica juntos. Pero también cuánto padecimos juntos. Y todo ese largo trayecto lo hicimos ambos con intachable lealtad.
Al igual que toda forma de vida inicia y termina, mi ciclo en el hospital Muñiz tuvo que finalizar. Fue Tomás quien debió tomar la difícil posta. Así lo hizo, honrando toda aquella historia que lo vio crecer, que lo hizo médico y que hoy lo evoca como un distinguido infectólogo y tropicalista. Y me honra decir que me siento superado por un paradigma de ser que con inalienable hidalguía supo conjugar fortaleza, capacidad y hombría de bien, tan legítimamente logrados a través de sus grandes logros científicos – hoy ya internacionales – que con meridiana justicia lo han hecho acreedor de la admiración de sus pares y amigos.
…aunque Tomás, además de todo eso, para quienes lo conocen seguirá siendo ¨ Tomasito ¨ , ese leal amigo de mirada franca y mostacho hilarante…
Con un fuerte abrazo;
Olindo
El Dr. Olindo Martino es médico rural, especialista en medicina tropical y patologías regionales. Trabajó más de 17 años en distintas áreas geográficas de la Argentina, sobre todo en el norte. Es médico del Hospital Muñiz desde el año 1954 cuando empezó a trabajar, recién recibido, como médico de guardia. Allí hizo su carrera, y fue propuesto como profesor consultor de la materia Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Toda su especialización la realizó en el extranjero. Su experiencia docente incluye universidades de prestigio internacional, por ejemplo, en Brasil, Nicaragua y Oxford (Inglaterra). Ha sido elegido Premio Konex 2003: Salud Pública.
Médico, Facultad de Medicina UBA (1955). Doctor en Medicina, Facultad de Medicina UBA (1962). Tesis Doctoral, con el Tema “Botulismo”. Calificación Sobresaliente. Medalla de Oro al mejor Becario Latinoamericano en Medicina Tropical (1961). Médico Especialista Universitario en las siguientes disciplinas: Enfermedades Infecciosas (1957), Tisioneumonología (1960), Higiene y Medicina Social (1964).
Fac. de Medicina UBA. Obtuvo siete Premios Universitarios, dos de ellos otorgados por la Acad. Nac.de Medicina de Bs. As y la Acad. Nac. de Agronomía y Veterinaria de Bs As., respectivamente. Es Fellow Member, Interamerican Medical and Health Association, (USA). Nominado Maestro de la Medicina Argentina y Maestro de la Medicina Latinoamericana. Convocado en el año 1996 como Experto en Medicina Tropical por la Org. no Gubernamental Médicos en Catástrofes, a través del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) para formar Recurso Humano en Ruanda, África.
Honrado con Diploma de Honor por la Embajada Arg. en Perú con motivo de la epidemia de Cólera (1991). Autor de 7 obras. Ha publicado 87 trabajos científicos vinculados con la Medicina Tropical, Enfermedades Infecciosas, Zoonosis y Patologías Regionales. Relator y conferencista en diferentes Congresos nacionales y extranjeros. Miembro Titular de la Acad. Nacional de Medicina de Bs. As. Miembro Correspondiente Nacional en la Acad. de Ciencias de Córdoba. Director de la Comisión Nac. para el Estudio de la Patología Regional Arg. con sede operativa en las provincias del Noroeste Argentino.
Jefe de Unidad en la disciplina Patología Regional, Medicina Tropical y Zoonosis en el Hospital Escuela de Enfermedades Infecciosas “Francisco J. Muñiz”, de Buenos Aires, cargo desempeñado hasta el año 2003.

*Agradecemos la generosidad del profesor Olindo Martino al participar de esta entrevista
Quien suscribe Norberto Alvarez, cita y agradece la fuente de Intramed – Entrevistas.

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