Por la cuenta de Facebook de Javier Rodríguez de la Reta me enteré de una triste noticia. Decía Javier:
Cuando un amigo se muere, el dolor por las cosas que no tuvo, o no pudo ser, te hace sentir ajeno e inútil.
Tengo pocas palabras para sacar este dolor del pecho, y muchas para explicar lo que ya no importa.
Yo te voy a llevar conmigo hasta que alguien más me cargue en su memoria.
El día es gris, sin el brillo que tuvo tu apetencia de conocimiento, tu hablar breve y reservado, las contadas alegrías y la lucha por una vida que tal vez al final ya no amabas.
Este doliente, le dice adiós a su hidalgo amigo Juan de Dios Albornoz.
Poco podemos agregar a tan sentidas y bellas palabras, solo que comparto el dolor y que murió un hombre bueno. Mis ojos tienen lágrimas.
También te digo adiós, estimado Juan.