Tuiteo ergo sum

En esta época de final y comienzo de un nuevo año es habitual en mí comprar algunos libros para leer en el receso de verano. No siempre me atrevo a recomendar  a Uds un libro en particular . Sólo, simplemente, me agrada compartirles mi opinión si  vale la pena lo que leo, es una lección que explica algo, o es alguna razón o sin-razón de ser en este mundo. En este caso, les comento algunos párrafos sorprendentes de uno de los libros que adquirí. Concretamente:“De la estupidez a la locura”, una recopilación de  textos publicados en la prensa italiana de Umberto Eco.

“De la estupidez a la locura”, Umberto Eco

Ampliando la información sobre el libro, les digo que su segundo título es:”Cómo vivir en un mundo sin rumbo” y a lo largo del mismo, Eco va explicando su visión con su habitual genialidad, sabiduría, fina gracia e ironía,  los temas actuales como ser: el papel de los medios de comunicación modernos en nuestra vida, el racismo, la polaridad entre religión y filosofía, la metáfora de la sociedad líquida de Zygmunt Bauman, entre otros.

Del libro, un capítulo que me cautivó es el tercero denominado “Ser visto” y es el motivo de este artículo.

Veamos algunos párrafos que me resultaron impactantes. Si se preguntan ¿Por qué?. Es que relatan magistralmente la diferencia entre la cultura en que me formé y la actual. Veamos.

Una constante o primera verdad inmutable en el tiempo que menciona es:

“… Porque el ser humano, para saber quien es, necesita la mirada del otro,…… ” 

Ser reconocido, en ese sentido, agrega después:

“…. en aquel tiempo antiguo existía una distinción muy rígida entre ser famoso y estar en boca de todos. Todo el mundo quería ser famoso como el arquero más hábil o la mejor bailarina, pero nadie que hablaran de él por ser el cornudo del barrio, el impotente declarado o la puta más irrespetuosa.”

Avanzando en el capítulo, luego menciona:

“.…El hecho de ser visto, de ser el tema de conversación es un valor tan dominante que se está dispuesto a renunciar  a lo que antes se llamaba pudor”.

Por fin llegamos al titulo de este post, a manera de conclusión:

“Tuiteo, luego existo” 

Agrego; la necesidad de ser reconocido es válida, importante para sobre llevar las angustias que todos tenemos. Pero, pareciera ser, que hoy no cuentan las razones para hacerlo. ¿Será válido detenerse en este detalle? . Los medios, la prensa escrita, las redes sociales demuestran que no. Pero no estaría mal, recordar que, como  receptores o lectores, muchas veces es necesario separar la paja del trigo, sobre todo si consideramos que la cultura forma parte de lo que somos.

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Categorías: Cultura, Educación, sentido común, Vida, cultura, sentido común, etcéteras

Autor:José María Ciampagna -

profesor, agrimensor, ingeniero, aficionado a la fotografía, escribidor, informático, blogero, aspirante a cocinero y otras yerbas .....

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3 comentarios en “Tuiteo ergo sum”

  1. 16 enero, 2017 a 19:11 #

    esta muy bien! encantada 🙂

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  2. 2 enero, 2017 a 11:44 #

    Hola Fabio, amplia por favor. Gracias por tu comentario y estar siempre presente. Un abrazo y que tengas un feliz 2017.

    Le recomiendo a nuestros lectores el blog: https://blogdefabio.com

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  3. 2 enero, 2017 a 11:34 #

    Creo que hay algún señor muy copetudo, allá en el hemisferio norte, que se toma al pie de la letra eso de “tuiteo ergo sum”.

    Le gusta a 1 persona

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