País de crédulos

El 10 de noviembre, en el diario “El País” de España en su versión digital, leo un interesante artículo de Antonio Ortuño denominado País de Crédulos, El espíritu crítico se les resiste a los mexicanos a pesar de haber sido defraudados una y otra vez”. Pese a las circunstancias propias de los acontecimientos políticos de México sobre los cuales no puedo opinar por ignorancia, observo profundas analogías con lo que sucede en nuestro país Argentina. Podría decir sin mucha equivocación: “El espíritu crítico se les resiste a los argentinos a pesar de haber sido defraudados una y otra vez”. A continuación, transcribo parte del artículo para que Uds. mismos puedan observar si cometo una equivocación en establecer la analogía.

El escritor Jorge Ibargüengoitia recordaba que, en su juventud, cuando formaba parte de los scouts, recorrió durante una semana una brecha en la que él y sus compañeros debían abrirse paso a machetazos, aunque en el mapa oficial la ruta se encontraba marcada como una carretera entre Apatzingán y Zihuatanejo, en Guerrero. Pero no había tal carretera en la realidad. Reflexionaba Ibargüengoitia que la explicación de ese disparate quizá era que al elaborador del mapa lo había engatusado un funcionario. “¡Pero, ingeniero, si esa carretera ya está en proyecto! ¡Dela por hecha! Si no, su mapita se le queda anticuado recién salido de la imprenta”. Los mexicanos, como se ve, tenemos un largo historial de credulidad.

Somos una ciudadanía provista de una buena fe inmensa. Y aunque haya sido defraudada una y otra vez, el espíritu crítico se nos resiste. Confiamos y confiamos. Hemos dejado de creerles a algunos después de comulgar por años con sus ruedas de molino, sí, pero el precio ha sido creerles a otros que tenían listas sus propias ruedas.

A continuación, el artículo original describe las promesas de los gobiernos mexicanos transformadas luego en penurias del pueblo de México y culmina con el siguiente párrafo:

A pesar de ellos, todavía hay millones de personas en México que esperan que, ahora sí, todo mejore. Son los hijos y nietos de los que esperaron, en vano, que les cumplieran a ellos. Lo nuestro es la fe.

¿Qué opinan?, se sienten Uds. un poco mexicanos como me siento yo. Les comento que los subrayados son míos.

A modo de conclusión, les digo: mas allá de las inclinaciones políticas de unos y otros gobiernos que sucesivamente hemos tenido; podemos afirmar, sin mucha equivocación, que la mayoría no han cumplido con sus promesas. No es intención mía adherirme a una bandera política y/o criticarla. Simplemente me motiva resaltar la necesidad de tener un espíritu crítico usando la analogía entre México y Argentina. Dicho de otra forma, tomar conciencia, analizar las propuestas y sus posibilidades de cumplimiento, en definitiva; ser ciudadano en las cuestiones públicas.

Gracias Antonio Oruño por tanta lucidez.

 

Nota

El artículo original completo lo pueden encontrar en:

https://elpais.com/elpais/2019/11/10/opinion/1573408376_289661.html?prm=enviar_email

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