“El canto de sirenas”, ¿Esencia de la política actual?

Es difícil saber que hay detrás de lo que uno dice y escribe. Uno puede fácilmente auto engañarse y hallar en sus textos la justificación de una forma de vida, quizás, una defensa de una cultura con la que se ha criado (conceptos que hoy podríamos identificar con la burbuja en que estamos insertos). También, y otro nuevo “quizás”, nuestra intención sea dejar un legado de la experiencia adquirida para los jóvenes que sirva para algo, aunque ellos no lo seguirán a rajatabla. Otras causas son: estar inmersos en tiempos y espacios diferentes, antiguos lugares que no se resignan a desaparecer, o lo más probable que la razón verdadera sea: “estar cansado”, “estar harto” de observar que durante años la situación social está cada día peor en nuestro querido país. Y quizás, tarde, por cierto, queremos gritar, quejarnos, y si fuera posible encontrar una razón de lo que nos está pasando.

En otros momentos los hijos de obreros (soy uno de ellos) podían con esfuerzo y la ayuda de nuestros padres superarnos, optar por una vida mejor que la de nuestros progenitores. A diferencia de otros países en la Argentina es posible el ascenso social– me decía en los 70 un europeo y agregaba: “el ascenso social en la vieja Europa es imposible, así es que, si uno nace pobre o de clase baja, muere pobre y no evoluciona”. Y por lo tanto nuestro país era una tierra de oportunidades que hoy no es. A las pruebas me remito, Argentina no es más una tierra prometida; muchos de nuestros hijos buscan emigrar.

Por otro lado, hace tiempo busco razones y respuestas para clarificar en lecturas mi posición. Esta mañana, leyendo el matutino local, encuentro la punta del hilo de algunas de ellas. En un artículo de Juan M. Mocoroa[1] denominado “La falacia de los conceptos mágicos” menciona la siguiente frase:

“…El problema está en las soluciones y no, como es obvio, en los objetivos.”

Explica el autor que seguimos “conceptos mágicos”, pero falaces. Derivo de estas palabras que todos queremos libertad e igualdad, en definitiva dos valores que tienen buenas intenciones, a veces contradictorios, como tantas otros, pero infiero también, tratando de interpretar al autor, que ellos (los conceptos mágicos, las meras palabras) pueden de modo directo obstaculizar el logro de las finalidades que se pretenden.

Luego e inevitablemente me vinieron a la mente antiguos dichos que viene bien recordarlos:

–El primero de ellos es:

“el infierno está empedrado de buenas intenciones”

para indicar que de nada sirven los buenos propósitos si no van acompañados de obras. 

–El segundo:

“No sigas los cantos de sirena”

Y buscando en internet[2] sobre el tema de los viajes marítimos, encuentro una interesante historia que me permito transcribir para Uds.:

El 15 de junio de 1608, el capitán inglés Henry Hudson escribió esto en su cuaderno de bitácora, tras navegar cerca de la costa norte de Rusia: 

“Esta mañana, uno de nuestra tripulación vio una sirena por la borda. Los marineros Thomas Hilles y Robert Raynar dijeron que, aunque el cuerpo era grande como el de un hombre, tenía espalda de mujer y senos, piel pálida, cabello largo y negro y cola de  delfín moteada como una caballa”. El primero en relatar esa cualidad terrible fue Homero, en cuyo célebre libro de La Odisea, las describe como seres que “hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas”, puesto que aquel que escucha su voz “nunca se verá rodeado de su esposa y tiernos hijos (…). Antes bien, lo hechizan estas con su sonoro canto.

Resumiendo: entiendo que los argentinos tenemos generosos objetivos, pero sin hallar las soluciones abonamos el infierno con buenas intenciones y sólo seguimos los cantos de sirena. PERO, un “PERO” en mayúsculas, es necesario, imprescindible ante la crisis que vivimos, darnos cuenta de que el camino seguido no funciona. Tenemos que acordar con qué razonamientos valederos podemos construir la tierra prometida (aunque parezcan odiosos o contrarios a nuestras buenas intenciones).

“¡ Argentinos! ¡ a las cosas, a las cosas!”[3]Basta de seguir falsas promesas, en canje debemos seguir a los que muestren lo único posible: “Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas” [4]si queremos cambiar, o al menos ser lo que fuimos: “una tierra promisoria”.

Trabajo, educación, esfuerzo, solidaridad con el que menos tiene, racionalidad, tiempo, y mucha paciencia, repito: mucha paciencia, son la ruta. Basta de palabras mentirosas de políticos deshonestos, saltimbanquis, que solo se miran y cuidan su pupo.

 Los argentinos estamos hartos de los cantos de sirena.


[1] Juan M. Mocoroa“La falacia de los conceptos mágicos”

11 de agosto del 2021 – Córdoba, diario “La voz del Interior”

La falacia de los conceptos mágicos y la declaración de servicio público de internet | Opinión | La Voz del Interior

[2] https://www.muyinteresante.es/cultura/arte-cultura/preguntas-respuestas/que-es-el-canto-de-las-sirenas-161469083620

[3] Ortega y Gasset, Meditación del pueblo joven, Buenos Aires, 1939.

[4] «Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor» (en inglés blood, toil, tears and sweat) es una famosa expresión utilizada en un histórico discurso del primer ministro británico Winston Churchill ante la Cámara de los comunes, 1940. 

1 Comment

  1. Hoy agosto 12 del 2021, recibí un documento de pluma y redacción del profe José.

    Muy acertada nota. Pero… todos los barcos que pasaban cerca se estrellaban en los arrecifes de las sirenas, cualquiera fuera su inteligencia. El mismo Odiseo hubiera corrido la misma desgracia si no hubiera colocado tapones en los oídos de su tripulación y dado la orden de que, aunque se los ordenara, no lo desataran.

    Resumiéndolo, en síntesis, no fue más que el reflejo cierto y descarnado del estatus mental del individuo medio argentino, componente de una sociedad que se auto victimiza en consonancia con sus propias desgracias. Acepto que mi personal radiografía de la psiquis del individuo antes citado no sea compartida y/o sentida.

    Posiblemente esté errado en mis análisis y solo obedezca a una deteriorada esperanza referida al presente en estas latitudes que, a mi juicio, obedecen a causales de un pasado sin aportes sustanciales y a modo puntual elenco a continuación:

    –Origen fundacional: conquistadores “venidos a menos” en su propio territorio.

    –Desarrollos de actividades ceñidas al concepto de la mezquina ambición personal y/o de grupos humanos de distinta conformación étnica. Sin vestigios de colonizar, con orden y disciplina moral. Dicho de otra manera, ajenos al espíritu que ánimo los peregrinos/pioneros del Mayflower.

    –Finalmente, y concluyendo lo antes dicho; la semilla no fue de calidad. El suelo si bien es apto, le faltó labranza y trabajo de herramientas básicas, cómo ser:

    – Orden institucional.
    – Disciplinas de conductas morales.
    – Respeto por el semejante.
    – Libertad en las acciones éticas.

    … y la lista taxonómica sería extensa de clasificar.

    A modo de corolario: “Hoy somos lo que somos por obra y gracia de nosotros mismos.”

    Una y otra vez las mayorías oyen los cantos de sirena y votan como votan, al oír las dulces palabras que se contradicen con la realidad. La culpa no solo es del chancho, sino también de quien le da de comer.

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