Un mapa no es solo un mapa

Hay preguntas que uno lleva años formulándose sin encontrarles respuesta definitiva. No son preguntas técnicas. Son preguntas sobre el conocimiento mismo, sobre la manera en que los instrumentos que usamos terminan cambiando la manera en que vemos el mundo.

Esa es la pregunta que está en el centro del ensayo que comparto hoy: ¿hasta qué punto un mapa no solo representa el territorio, sino que participa también en la forma en que lo comprendemos y, como consecuencia, en la manera en que terminamos construyéndolo?

Para desarrollarla me apoyé en dos pensadores que me ayudaron a formularla con más precisión. Jacques Bertin, cartógrafo francés, propuso hace décadas que la cartografía es un lenguaje gráfico con gramática propia, capaz de mostrar relaciones que ningún texto ni ninguna tabla de números puede mostrar del mismo modo. Marshall McLuhan, filósofo canadiense, sostuvo que los medios de comunicación no son simples vehículos para transmitir información: cada medio modifica también la manera en que percibimos la realidad. Su afirmación más conocida —el medio es el mensaje— apunta precisamente a eso.

¿Qué ocurre cuando aplicamos esa idea a la cartografía? ¿Qué hace el lenguaje del mapa con quien lo usa?

El ensayo no es un artículo técnico. Es una reflexión que nació de la práctica profesional y creció en dirección filosófica. Incluye dos experiencias concretas —la localización de centros educativos y la creación de los Centros de Participación Comunal de la Municipalidad de Córdoba— que me mostraron, de manera directa, que el mapa no es un espejo pasivo del territorio. Es un instrumento que transforma la manera de comprenderlo. Y esa nueva comprensión orienta decisiones que, a su vez, transforman el territorio mismo.


Quizá el mayor valor de un mapa no consista únicamente en mostrarnos dónde están las cosas. Tal vez resida, sobre todo, en ayudarnos a imaginar lo que todavía puede llegar a existir.



Imagen Cartográfica

El ensayo completo está disponible para descargar en el enlace que figura a continuación. Es un texto breve, pensado para lectores curiosos más allá de la profesión. No hace falta saber cartografía para seguirlo. Hace falta, simplemente, tener interés en la pregunta.

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