Feliz Navidad y algunas yerbas colaterales

Somos seres comunes: nacemos, comemos, nos sentamos y meditamos con una sonrisa de satisfacción encerrados entre azulejos, dormimos, crecemos, aprendemos, reímos, lloramos, practicamos sexo y tenemos hijos, y otros etcéteras hasta que al fin nos llega la muerte. También, somos miembros naturales de la secta del Fénix [1](Ficciones, Borges).

Por otro lado, en nuestro desarrollo humano aprendemos necesarios roles para vivir: profesiones, posiciones laborales, ocupamos cargos, puestos, responsabilidades y también otros etcéteras. Pero solemos olvidarnos que somos miembros de la secta borgiana. A que viene esta perorata, además de plantear ciertas curiosidades, les paso a contar:

Ayer, saludando a amigos por Navidad, hablé por teléfono con uno de ellos, un ilustre profesor. En la conversación charlábamos sobre una institución y le comente que lamentablemente se había convertido en un club del bronce. Ante tal idea, producto de mi maliciosa inventiva, me dijo que le recordaba una vivencia que había tenido y que me pasó a relatar. Me decía que tiempo atrás había conocido a un médico que le supo regalar, en función de haber establecido una amistad, un libro llamado “Broncemia” y que mi idea no era nueva; sucedía con frecuencia.

Terminada la conversación  con mi profesor y mi saludo navideño, tuve curiosidad y busque en Internet el término. Descubro que el libro  era del Dr. Occhiuzzi, y la enfermedad fue originalmente descrita por los doctores Narciso Hernández y Feijoo Osorio de la Universidad de Córdoba, Argentina, donde la enfermedad es endémica. Parece ser que la Broncemia[2] es una intoxicación que se adquiere en los medios en los que se presume de un alto nivel de intelectualidad, como las universidades, los estrados judiciales, las sociedades científicas, los círculos intelectuales, las juntas de gobierno de las empresas, el mundo deportivo y, los casos más graves aparecen entre los políticos donde la enfermedad se manifiesta con soberbia y arrogancia. 

Seguí buscando y halló en Internet varios artículos que describen el padecimiento y de ellos rescato (con subjetividad y algo de perversidad) las siguientes párrafos:

— La Broncemia, es una enfermedad de curso crónico y carácter degenerativo, causada por la acumulación progresiva de bronce en la sangre, lo que afecta la expresión corporal, la esfera mental y la personalidad. Los profesionales que la sufren aquejan un delirio, cada vez más organizado que les hace pensar que son tan importantes, que merecen una estatua de bronce en el patio principal donde trabajan.

—Es más común en los hombres pero es más grave en las mujeres, en las que aparece una variedad incurable con síntomas más severos.

—Puede aparecer a los 45 años, pero es más frecuente entre los 55 y los 65 cuando el deseo de disertar es inversamente proporcional a la capacidad de discernir.

—La paradoja patogénica es que “a mayor cantidad de bronce en la sangre, menor peso corporal” y estos pacientes no caminan… “levitan majestuosamente”

Avanzando y relacionando lo hallado en Internet (surfeando por los hipertextos), descubro también el significado de las fiestas de los Saturnales[3] , como así también el cuento de Borges antes citado. Parece ser que esta cuestión —la del poder dado por los roles— está presente desde tiempos remotos, pero el llamado a  reconocernos como humanos y alterar la escalas sociales viene desde la cultura romana.  En la fiesta de los Saturnales, en esos días, los esclavos tenían las libertades de las que disfrutaban los ciudadanos y podían jugar, emborracharse en público y dejar a un lado el manto de decoro que debían tener en cualquier otra época del año. Así mismo, en otros artículos descubro gratamente  que  cierto grado de anarquía[4], la eterna pelea entre  el caos y el orden,  puede generar cambios positivos que nos lleven a ser mejores profesionales con vocación de servicio. Además, estos cambios se producen en Navidad, momento dónde los buenos deseos,  tener fé en una luz nueva de cambio y esperanza están siempre presentes.

Concluyendo, espero que Dios se apiade de mí y que no me inyecte bronce en mi sangre. Nadie esta ajenos a esta enfermedad; es endémica. No es menor  afirmar  que también ilumine a nuestros dirigentes, que se bajen del pedestal, y tomen el camino de dar servicios a la gente en cambio de a sus propios intereses. 

Feliz Navidad

De Lawrence Alma-Tadema – http://www.the-athenaeum.org/art/full.php?ID=1317, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10827094

Notas:

  • La secta del Fénix, Jorge Luis Borges, (Artificios, 1944; Ficciones, 1944). 
  • Cita de charla TED anterior publicada en este blog: Broncemia


[1] https://www.gradesaver.com/ficciones/guia-de-estudio/summary-la-secta-del-fénix

[2] https://accn.cr/la-broncemia-un-mal-que-afecta-cada-vez-mas-a-los-medicos/

[3] https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15567/saturnales/

[4] Columna de Irene Vallejo en el diario el País. 22 de diciembre 2022. Diciembre transgresor “Los antiguos sabían que la renovación exige destrucción, pero también risa y celebración”

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