En el año 2000 escribí un apunte técnico sobre gestión de proyectos SIG. Lo escribí para un curso, sin pedirle que durara.
Duró. Fue leído y citado en universidades de toda América Latina.
Hoy volví sobre ese texto. No para corregirlo, sino para dialogar con él. Y descubrí que lo que sobrevivió no fue la tecnología —fue la convicción de que los proyectos fracasan por razones humanas.
Si alguna vez intentaste introducir tecnología en una organización, algo de esto te va a resultar familiar.
A continuación te comparto los dos textos: el de hoy y el histórico.
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Hola José…..!! Aprecio en decirte, me agrado tu artículo «Veintiséis años después» Clara exposición de esas que dejan huellas. Lapidaria frase “fue la convicción de que los proyectos fracasan por razones humanas». Hoy por hoy la tecnología es el «chivo expiatorio» para la condición humana. Los sistemas son complejos, pocos son los que entienden, ergo son un “culpodromo” ideal para depositar nuestras negligencias y errores. Una suerte de la versión moderna del «perro se comió mi tarea». Tu pregunta es acertiva sobre la condición humana, dónde nuestras dificultades congénitas para asumir el error …. aquel «fallamos nosotros» requiere una materia prima escasa en los mercados actuales. O del decir del Dr. Merengue hay ausencia de testículos, al final, el «demérito» no es que la tecnología falle es creación nuestra y, por ende, imperfecta. Es nuestra falta de «hidalguía» para reconocer que somos nosotros sordos en la escucha, mezquinos en nuestras ambiciónes, quienes estamos al comando del timón, incluso cuando el barco hace agua. Bueno, no escribo más para no ser extenso. My Friend ……Un abrazo 🫂
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